Girona ahogada en basura y ratas: la huelga indefinida ya es una realidad mientras la CUP se lava las manos pidiendo «máxima responsabilidad» a los vecinos
El Diari Oficial alerta oficialmente de plagas y enfermedades infecciosas, pero el Ayuntamiento considera que es un "conflicto privado" a las puertas del Temps de Flors
La imagen de Girona hoy no es la de una postal turística. La huelga indefinida de recogida de basuras ha arrancado a medianoche y los primeros efectos ya son visibles en las aceras. Mientras la ciudad se prepara para recibir miles de visitantes dentro de unos días, el gobierno municipal de Guanyem (CUP) y Junts ha calificado la crisis de "conflicto privado" y se ha limitado a exigir a los ciudadanos la máxima responsabilidad para no generar residuos.
Pero la documentación oficial revela una situación mucho más preocupante que una simple incomodidad vecinal. Para entender la magnitud del problema, solo hay que leer la orden dictada por el Departamento de Empresa y Trabajo que publica hoy mismo el Diario Oficial de la Generalitat. El texto no usa eufemismos. Advierte literalmente del riesgo de "proliferación de insectos y roedores". Y va más allá: advierte explícitamente de la transmisión de "enfermedades infectocontagiosas" a causa de la putrefacción de la materia orgánica en las calles.
El Gobierno pone orden ante el bloqueo
Ha tenido que ser la Generalitat quien intervenga para garantizar los servicios esenciales. El departamento dirigido por Miquel Sàmper ha decretado in extremis unas medidas de urgencia para evitar un colapso de salud pública. En la práctica, esto significa que la fracción de rechazo solo se recogerá cada 72 horas en el mejor de los casos, y la limpieza viaria queda reducida a solo dos intervenciones semanales.
El contraste con la reacción del ayuntamiento gerundense es evidente. Fuentes municipales aseguran que mantienen reuniones para desbloquear la crisis, pero insisten en mantenerse al margen de la mesa de negociación argumentando que es un ámbito estrictamente privado. La solución temporal que ofrecen a los ciudadanos, que pagan una elevada tasa de basuras, es que tengan civismo y se guarden la basura en casa.
Un año y medio de espera en los despachos
Este conflicto no ha estallado de la noche a la mañana. El contrato es claro y las exigencias de los trabajadores de Girona+Neta, también. Plantean cinco puntos en los que destacan que se respeten los turnos, los festivos, la estabilidad del personal eventual y unos incrementos salariales ligados al IPC. Llevan un año y medio intentando negociar un convenio colectivo con la empresa concesionaria sin éxito. Las posiciones están totalmente enquistadas.
La representación laboral acusa directamente a la empresa de querer recortar a la mitad las condiciones del acuerdo actual. Y lo harían, según los trabajadores, amparándose en decisiones del Ayuntamiento. Aquí es donde la historia se tuerce. El gobierno municipal habría dejado que el conflicto se enquistara hasta llegar a este extremo.
La tormenta perfecta para el Temps de Flors
La inoperancia tiene un precio, y el calendario lo encarece. Estamos a las puertas del Girona Temps de Flors, el evento que atrae a decenas de miles de turistas a la capital del 9 al 17 de mayo. Si ninguna de las partes mueve ficha pronto, la imagen de la ciudad será la de contenedores desbordados y hedor en medio del Barri Vell.
De momento, los trabajadores ya han anunciado una gran protesta para este miércoles a las once y media de la mañana. Una marcha que cruzará desde la Devesa hasta la misma plaza del Vi, justo bajo el balcón de la alcaldía.
Los próximos días marcarán el límite de resistencia de la ciudad. La basura orgánica ya ha empezado a fermentar. La pregunta que queda sobre la mesa es cuántos días tardará el Ayuntamiento en entender que una alerta de plagas e infecciones documentada oficialmente no se soluciona exclusivamente pidiendo calma a los vecinos afectados.